RECETAS DE MAGIA BLANCA, MEDITACIONES, DECRETOS DE LA HERMANDA BLANCA
Meditación de corazón de Dragón: Mª Dolores Alarcón.
Cerrrar los ojos y hacer tres respiraciones profundas. Visualizar un espejo del tamaño de tu cuerpo, con un marco dorado y con incrustaciones de piedras preciosas.
Hacer una nueva respiración profunda, y de pie frente al espejo visualizar en su interior a nuestro guía, tendiéndonos la mano. Acercamos nuestra mano a la suya, mientras vemos como nuestro cuerpo va penetrando en el espejo, sintiendo un ligero escalofrío que nos recorre todo el cuerpo.
Volvemos a respirar profundamente, encontrándonos en la cima de una montaña cogidas de la mano de nuestro guía, contemplamos la belleza del lugar y notamos la agradable sensación de la hierba moajada sobe nuestros pies descalzos. Nuestro guía nos conduce, hasta un extremo de la cima, donde visualizamos a un enorme y bello dragón. Nos despedimos de nuestro guía con un fuerte abrazo, y caminamos hacia el dragón.
Éste se encuentra agachado y con sus ojos de una inmensa profundidad y un marivilloso brillo, nos invita a que subamos a su lomo y lo hacemos.
Hacemos de nuevo una respiración profunda y visualizamos como nuestro dragón se pone en pie percibiendo su gran tamaño y color. Nos agarramos fuertemente a su piel, y nos inclinamos sobre su cuello sintiendo el gran calor de su cuerpo. Nuestro dragón despliega sus alas y se lanza hacia el vacío de la montaña, notamos como nuestro corazón parece que nos va a salir del pecho, ya que tenemos la sensación de que nos vamos a estrellar contra el suelo, pero al mismo tiempo nos sentimos tranquilas ya que confiamos en que nuestro dragón nos protege de cualquier mal, y que junto a él nada malo puede ocurrir.
Cuando estamos a punto de estrellarnos contra el suelo, el dragón alza el vuelo hacia el cielo de un inmeso color azul añil y sentimos el placer de volar, el placer de la libertad un placer que jamás antes habíamos experimentado, estaremos en este estado durante un corto tiempo, disfrutandod el vuelo y visualizando todo lo que se presenta ante nuestros ojos.
Volvemos a hacer una respiración profunda. Visualizamos un prado con miles de flores que nunca antes habíamos visto, pedimos a nuestro dragón que aterrice ya que estamos cansadas. El dragón se posa con delizadeza sobre las flores y se agacha para que podamos bajar de su lomo. Nos echamos en el suelo apoyando nuestra cabeza sobre la barriga del nuestro dragón, al avez que disfrutamos de la belleza y el dulce aroma del prado. Al cerrar los ojos empezamos a oir el potente latido de su corazón, mientras nos vamos quedando dormidas. Tras un rato, abrimos los ojos y nos sentimos desinquietas ya que dejamos de oir el los latidos de nuestro dragón, nos incorporamos y vemos que nuestro dragón ya no está, por lo que experimentamos un sentimiento de pérdida, en este instante nuestro guía vuelve a aparecer, y cogiendo nuestra mano, la pone sobre nuestro pecho, es entonces cuando nuestro ser se llena de alegría, al oir en nuestro interior el corazón del dragón, corazón que siempre estrá ahí para darnos valor, fuerza y confianza en nosotras mismas. Al lado de nuestro guía vuelve a estar el espejo y este nos invita a introducirnos en su interior. Antes de irnos le damos las gracias a nuestro guía por habernos mostrado a nuestro dragón.
Nos introducimos en el espejo, volviendo al aquí y ahora.
Hacemos tres respiraciones profundas y cuando estemos preparadas abrimos los OJOS